Hablemos poco, pero hablemos bien

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Hablemos poco, pero hablemos bien

Este artículo inaugura una serie, que espero a muy largo plazo. El objetivo es tomar 2 términos que parecen sinónimos, pero que, en el detalle de sus diferencias, pueden hacer bascular una decisión capital. El dicho « Hablemos poco, pero hablemos bien » me parecía totalmente adaptado por múltiples razones que voy a detallar.

En cualquier ámbito, la comunicación entre las personas tiene un lugar extremadamente importante y condiciona a menudo el fracaso o el éxito de los proyectos. A lo largo de mis experiencias, me he dado cuenta de que muchísimos problemas y malentendidos se debían esencialmente a una incomprensión entre los interlocutores. Incomprensiones que pueden engendrar sentimientos de frustración, cólera, incluso rencor o animosidad hacia los demás. Un reflejo primario sería encerrarse rápidamente en un enfoque procedimental, administrativo, distante incluso conflictivo que va en contra de los valores ágiles. Los efectos siendo devastadores para el proyecto (ralentización, retraso, infra-calidad, abandono, etc.)

El origen de estas incomprensiones es a menudo que el significado de las palabras empleadas no es forzosamente el mismo por ambas partes. Esto puede comprenderse por la utilización de jerga o abreviaturas de negocio específicas, pero a veces por el simple dominio de la propia lengua. No todo el mundo tiene un diccionario como libro de cabecera (aunque es super eficaz como somnífero). Es por tanto útil que desde el principio nos pongamos de acuerdo sobre cierto número de términos sensibles (ej. : entrega, PV, anomalía, etc.). Si además lo pones por escrito en tu documentación (que se mantiene actualizada evidentemente), harás la felicidad de los recién llegados y a menudo evitarás largos debates inútiles. Evidentemente, las definiciones no son inmutables y pueden perfectamente evolucionar a lo largo del contexto del proyecto.

Los más perspicaces de vosotros habréis presentido que no hay que limitarse a la sola definición de ciertos términos. En efecto, allí donde el vocabulario es la visión micro de las relaciones, hay que ampliar el horizonte y también definir los procesos, sin pasarse tampoco. Las definiciones de listo y terminado (« Definition of ready/done ») son un muy buen ejemplo de ello. Pero nos salimos del marco de la serie de artículos que deseo llevar a cabo.

Os propongo, pues, un primer artículo sobre la pareja "Complejo VS Complicado" que, como veréis, os abre el camino hacia otras nociones bien útiles en el consejo y seguimiento de los proyectos.

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